Un camino hacia la morada de los dioses

 

El techo del mundo, donde se registran las mayores alturas del planeta, incluyendo el Monte Everest. Los viajeros pueden ascender hasta muchas de esas cimas a través de senderos de trekking. Uno de ellos es el que recorre las faldas del Annapurna, en Nepal. Va el relato de un espectacular ascenso hasta las nubes.

Allá arriba, al menos por un instante, es inevitable sentirse Sir Edmund Hillary, aquel alpinista neocelandés, quien fuera el primero en conquistar la cima del Everest, hace algo más de medio siglo atrás. Rodeado de una geografía de nieves eternas, velado tal vez por los dioses que seguramente allí tienen su morada más preciada, uno es cautivo de la imaginación.

Cerca de los cielos, en el vasto Himalaya, siempre hay un tiempo para dejarse arrastrar por algún sueño, por alguna fantasía…

Conquistar las grandes cimas de los Himalayas ha sido siempre un desafío propio de las utopías para la enorme mayoría de los mortales. En esa gran cordillera, en la que se encuentran catorce montañas de más de ocho mil metros de altura, todo resulta sobrecogedor y desmedido. Una tierra casi onírica, que sólo parece apta para sherpas, alpinistas y yetis. Sin embargo, eso ha cambiado desde hace ya varios años, a partir del trazado de senderos que permiten a aventureros y turistas acercarse en una larga y mágica marcha a muchos de esos picos inalcanzables. El trekking es, hoy por hoy, la más maravillosa forma de explorar las alturas de los Himalayas para la enorme mayoría de los humanos, aquellos que nada saben de escalar pendientes a varios miles de metros de altura o refugiarse en cuevas para ponerse a salvo de aludes impiadosos.

De los diferentes recorridos que ofrece el macizo himalayo para los senderistas, el trekking al Annapurna es, sin dudas, el más impactante.

Annapurna Circle

Muy popular, en especial en los meses de octubre y noviembre en los que las lluvias han quedado atrás y la temperatura ronda los veinte grados, este trekking presenta variados circuitos que lo hacen apto aún para aquellos que no cuentan con un estado físico impecable. Desde pequeñas caminatas de tres días de duración hasta largas y difíciles marchas de algo más de tres semanas, el programa que ofrece el Annapurna es una amplia y generosa invitación a la aventura.

Dejando de lado la media docena de recorridos menores, el más apasionante de todos los circuitos es el llamado Annapurna Circle, un programa de veintitrés días en los que la consigna es fatigar senderos de montaña a lo largo de casi trescientos kilómetros, ascender más allá de los cinco mil metros de altura y dejarse asombrar por un paisaje siempre fascinante, nunca rutinario.

Texto: Chino Albertoni
Fotos: Shutterstock