Salimos de fiesta en la capital japonesa y terminamos en la disco más famosa de Tokio viendo el sol naciente con una música electrónica poderosa. Lo mejor de todo: ¡Vivimos para contarla!

– Amanecer de una noche agitada –

En Tokio pueden pasar muchas cosas, desde experiencias milenarias y contacto con la naturaleza, hasta las noches más salvajes y bizarras. La capital japonesa tiene lugar para todo. Sí, todo. Este país es para mí una inspiración a muchos niveles, pero por más espiritual que resultara el viaje no quería dejar de disfrutar la noche de Tokio. Junto con mi compañero habíamos decidido que, por ser viernes, merecíamos salir a tomar unos tragos a algún club cercano en el barrio de Shibuya. Caminábamos y observábamos todo, rodeados de salones de vídeo juegos donde varios japoneses – no necesariamente menores – se la pasaban metiendo fichas en máquinas para ganar muñecos. Un verdadero vicio.

 

 

 

– De fiesta en Shibuya-

El primer destino fue Trump Room; un bar difícil de encontrar, aunque vale la pena tomarse unos minutos y buscarlo en el GPS de Tokio. La decoración fue lo que más nos sorprendió cuando entramos al lugar: candelabros y arañas, infinidad de espejos, paredes y mobiliario en rojo, cabezas de venado y pinturas de guepardos por todos lados… La ambientación es lo primero que recordás (y si tomás varios tragos, tal vez sea lo único). El precio de la entrada suele ir desde los 1500 hasta los 3000 yenes.

-El Sol Naciente-

Tenía que ser así, no podíamos ponerle punto final a la noche de Tokio sin conocer ageHa, el club nocturno más grande y memorable de Japón. Cuatro pistas de baile, tres VIP’s, tres grandes barras, una piscina al aire libre, un área de jardín y otra de comida. Los DJ’s más famosos del mundo se han dado cita en este coliseo nocturno que puede albergar 1000 personas por noche. No fue fácil llegar, en general por problemas de logística (no teníamos pensado ir a este destino en primer lugar).

El club ofrece transporte gratuito desde Shibuya (nuestro punto de partida) la fiesta suele comenzar justamente en los buses, y son el lugar ideal para conocer gente y hacer amigos desde el inicio de la noche. En ageHa son famosas las fiestas de espuma dentro de la piscina los fines de semana de verano. Pero lo mejor de todo, sin dudas, es ver el amanecer. El sol naciente de la mítica Japón asomándose desde el mar, rodeada de la energía de jóvenes, con una poderosa música electrónica que te estremece y con los mejores anfitriones que la noche japonesa nos ofreció. Simplemente insuperable.

Texto y fotos: Marina Casas Brega