Se acerca la copa del mundo y un cronista estuvo en la sede principal para contarte todo lo que tenés que conocer. La historia de la Plaza Roja, la Catedral de San Basilio y el Kremlin, entre otros íconos. También, el subte y sus estaciones legendarias, y por supuesto, los estadios de Luznhiki y Otkrytie, donde debutará la selección. ¡Tocá de primera!


Los carteles indican “Bienvenido a Moscú” en cirílico. Cada calle y avenida que ves pasar desde la ventanilla del remise, cinco minutos después de salir del aeropuerto de Sheremétievo, te hace sentir pequeño en un país de gigantes. A primera vista, la capital rusa y del Mundial 2018 te desborda. Después, te hipnotiza, seduce, cautiva… y fascina. Este aeropuerto, al que llegan vuelos desde todas partes del mundo, se encuentra a 31 kilómetros del centro de Moscú. Es, además, el de mayor tráfico aéreo del país. Y aunque hayas aterrizado de madrugada y cansado, después de 23 horas de travesía, te reactiva presagiar aventuras.  Es interesante cómo el trayecto por la descomunal Avenida Lenin evoca un par de nuestras frases de cabecera, “Viajás como por un tubo”, “va como piña”. Claro, esta gran arteria conecta de modo directo y sin demoras con la city moscovita.

Luego, cuando a la altura del Río Móscova la vista intenta procesar los nuevos parámetros de tamaño que propone la geografía edilicia de la capital rusa, de pronto te quedás sin palabras. El conjunto de edificios civiles y religiosos del Kremlin, con la Catedral de la Anunciación resplandeciente en su interior, es un flash.

La atracción irresistible que se advertía de lejos es total al ingresar en la Plaza Roja y descubrir la figura de la Catedral de San Basilio al fondo. Majestuosa. Fascinante. Como si no tuviera los 457 años que muestra en sus credenciales y fueran a presentársela ahora recién construída al Zar Iván El Terrible. Él fue quien ordenó erigirla en 1555 para conmemorar la conquista del Kanato de Kazán tres años antes.

La iluminación omnipresente en la fachada de los grandes almacenes GUM (Principales Tiendas Universales) le agrega brillo y efectos especiales al cuadro. Cuando vengas a Moscú, vas a sentir que gastar dos o tres horas en hacer selfies acá, es poco tiempo.

En nuestra revista TravelArg- edición otoño podés leer la nota de Roberto Martínez completa, con unas fotos de Carolina Grillo que te cortan la respiración.