Cosmopolita y llena de vida, la capital sueca es uno de los pulmones de Europa. Lagos, islas y parques para conocer. Pero, además de este paseo por la naturaleza, y en medio de su arquitectura escandinava, el viajero puede descubrir gran cantidad de museos y tesoros históricos.

Estocolmo al natural

Aguas del Mälaren: Pocas ciudades de entre las grandes ofrecen un agua tan limpia en la que nadar como Estocolmo y su archipiélago.

Isla de Djurgarden: El pulmón verde de Estocolmo. Sus bicisendas y caminos serpentean junto a lugares para picnic y museos.

Isla de Langholmen: Llena de verde, fue el hogar de una prisión hasta 1975; el edificio ahora es un hotel.

Kungstradgarden Park: Uno de los lugares más populares de Estocolmo. En verano, se realizan conciertos y en invierno, espectáculos sobre hielo.

Las vistas desde Södermalm: El que antiguamente fuera el distrito d ela clase trabajadora, Söder, ahora respira energía creativa.

Isla de Djurgarden

Estocolmo cultural

Gamla Stan: La historia de la ciudad en acción, con sus casas color amarillo-ocre, sus calles llenas de anticuarios y bares subterráneos. En el centro está el Palacio Real.

Museo de Estocolmo: Exposiciones sensoriales describen las vidas de los habitantes desde la Edad Media hasta nuestros días.

Museo Vasa: Guarda el buque de guerra homónimo, hundido en el siglo XVII. La entrada es gratuita con la tarjeta Stockholm Pass.

Museo ABBA: Para conocer la historia de la mejor banda sueca de música pop de la historia. La entrada para la visita guiada cuesta 40 Euros.

Casa de la cultura: Una “sala de estar cultural”, con seis pisos dedicados a galerías, bibliotecas y espacios sobre el teatro.